Fast Company (1979)

Drama deportivo en el que unos pilotos compiten en carreras automovilísticas en el noroeste de Estados Unidos y Canadá. Resuelta como una serie de enfrentamientos de buenos y malos o una road movie con canciones incluidas, la película es un desvío de las obsesiones habituales de Cronenberg. En ese sentido es comparable a Knightriders (1981) de George A. Romero, película con la que comparte algunos conflictos, ambientes y personajes. Lo único rescatable es la ausencia de subrayados en la secuencia del robo del auto, en la carrera final, en la resolución y en la despedida. Tanto es así que los personajes quedan un poco desdibujados. En las tres competencias en ningún momento ensaya montajes paralelos. Lo mejor es la carrera en primera persona.