Melodrama en el que un marinero casado no puede abandonar a su amante en un puerto de la Isla Margarita en Venezuela. La simpleza y sencillez de la historia deja la narración prácticamente en estado suspendido. Allí aparece sin problemas la atmósfera sensual y sexual del cine de Christensen. Ese primer plano con el rostro en diagonal de Virginia Luque sólo lo puede filmar él.
