Drama en el que el hijo de un estanciero abandona los planes de su padre y se va a probar suerte como compositor de tangos a Buenos Aires. La destreza visual de Soffici para mover la cámara y captar gestos ya está presente en su ópera prima. Más allá de la historia un poco folletinesca y melodramática, es sorprendente la frialdad y desafectación con la que presenta la muerte de uno de los hijos de la pareja.
