Documental sobre una cueva que contiene pinturas de más de 30.000 años de antigüedad en Ardèche, al sudeste de Francia. Herzog se mete en una cueva que es lo más parecido a otro mundo, donde sólo se puede encontrar el silencio ante la evidencia del paso del tiempo. Las imágenes capturadas con todo cuidado dentro de la cueva no dan para 90 minutos de duración del documental, entonces debe recurrir a los personajes extravagantes, a un complemento sobre el arte paleolítico conservado y a una de esas imágenes dementes típicas de Herzog: un cocodrilo albino en una reserva tropical cercana a una planta nuclear en Francia.
